Algunos argumentan que consumirlo crudo puede ofrecer mayores beneficios, mientras que otros advierten sobre los peligros potenciales asociados a esta opción. Entre consejos, tradiciones y creencias personales, orientarse no siempre es fácil.
Pero, ¿qué dice realmente la ciencia sobre este alimento tan común? ¿Y cuáles son los riesgos reales de elegir un tipo de consumo u otro?
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