Al sostener aquel pequeño obsequio, me sentí cerca de él de nuevo, recordando que lo que realmente importa no es el tamaño ni el valor de un regalo, sino la intención que hay detrás. Incluso en su ausencia, había encontrado la manera de dejarme algo perdurable: la capacidad de ver el amor con mayor claridad y apreciarlo en todas sus formas sutiles.
Pensé que su sencillo regalo de aniversario no significaba mucho, hasta que descubrí su verdadero significado.