Mi esposo gana bien, así que vivimos en un hermoso apartamento. Yo no limpio la casa; contraté específicamente a una mujer que viene dos veces por semana. Bueno, ayer me topé por casualidad con su perfil en redes sociales y me quedé un poco sorprendida porque ella...

Mi marido gana bien, así que vivimos en un apartamento precioso. Yo no limpio la casa; contraté a una mujer que viene dos veces por semana. Es tranquila, educada y siempre puntual. Casi invisible. Justo lo que buscaba.

Pero ayer, por pura casualidad, me topé con su perfil en redes sociales. Estaba buscando otra cosa, y el algoritmo me la mostró. Al principio, ni siquiera me di cuenta de que era ella. Las fotos eran muy diferentes de la imagen que tenía: ropa elegante, viajes, cenas en restaurantes caros, una sonrisa que no se parecía en nada a la de la mujer cansada que friega el suelo de mi salón.

Deslicé la pantalla sin parar. Las descripciones debajo de las fotos incluían frases como "el amor de mi vida", "el hogar que había estado esperando durante años", "el hombre que me hizo volver a creer". Sentí un escalofrío. Había detalles que me resultaban demasiado familiares.

En una de las fotos, un reflejo en un espejo. Vi parte de un interior que me resultaba dolorosamente familiar. La misma lámpara. El mismo cuadro en la pared. El mismo reloj.